
Vivimos en un mundo en el que los avances
tecnológicos van a tanta velocidad, que a veces da vértigo. La tecnología nos ha permitido prosperar en muy diversos
ámbitos, acelerar las
comunicaciones de forma increíble y permitir en la mayoría de los casos mayor calidad de vida. La tecnología es sinónimo de avance, de prosperidad, de recursos, de I+D y de innovación.
Pero si también hay algo que tengo claro, es que no siempre Más es Mejor. Esto lo he podido comprobar claramente con el último móvil que compré hace poco. Mi anterior
móvil, un N
okia 1661, era fantástico: me comunicaba
perfectamente, tenía radio, sacaba fotos de una calidad aceptable y poco más, pero ya estaba un poco viejo y deteriorado después de las múltiples caídas a las que había sido sometido. Podría haberme comprado el mismo, pero decidí estar un poco más a la última, probar los nuevos avances
tecnológicos y sí, también, sentirme un poco más "
chic", así que lo cambié por uno de los nuevos modelos de
Nokia, con pantalla táctil,
GPS, cámara, un
Mp3 de excelente calidad,
Wifi, etc. Tengo que reconocer que es muy bonito y tiene un montón de
funcionalidades, pero al adquirir algo más caro y más atractivo también necesita muchos más cuidados, evitar que se ralle la pantalla, que te lo roben, que se te pierda, pero pese a todo consideré que esto eran sólo pequeños detalles consustanciales con el hecho de poder disfrutar de un
móvil último modelo.
Muy pronto me di cuenta de que sí, el
Mp3 funcionaba genial, la radio también, el
WIFI o la conexión a Internet no la uso porque realmente no la necesito y puedo esperar a llegar a casa para conectarme; las fotografías y los vídeos que hace son buenos, pero prefiero mil veces mi cámara digital, y en cuanto al teléfono como tal, la verdad es que no consigo escucharlo cuando me llaman en lugares con mucho ruido (he probado todo tipo de sonidos y músicas, e incluso he puesto la estridente canción
"Detroit Rock City" de
Kiss como tono de llamada a todo volumen, pero ni aún así lo consigo), ni tampoco siento su tenue vibración incluso llevándolo en el bolsillo de atrás de los vaqueros; Enviar un mensaje me cuesta más que anteriormente, ésto sé que es cuestión de acostumbrarse a la pantalla táctil, pero aún así cuando más lo he necesitado no ha estado a la altura, y por último su batería se acaba muchísimo antes que la de mi anterior móvil y a veces cuando lo voy a necesitar aparece ya apagado. En fin, sé que su tecnología es fantástica, que tiene lo último de lo último, pero yo que echo mucho de menos a mi anterior móvil, mucho más sencillo y mucho más práctico para mí.
Lo mismo ocurre con algunas de esas fabulosas
webs llenas de
flash,
AJAX, etc, que sí son preciosas, pero que cuando quieres encontrar algo rápido no lo encuentras, o que tardan en cargarse, o que simplemente aunque use los novísimos avances
tecnológicos no es práctica ni para el usuario, ni a veces tampoco para la empresa o la persona propietaria de la
web. Pero si vamos a algo más próximo a nosotros, como los juguetes, también pasa algo parecido: Hay algunos de una extrema modernidad, capaces de funcionar casi como el mismo objeto real al que representan como la muñeca
Violeta , el perro interactivo, el superordenador de los mil y un sonidos o cualquier otro por el estilo, pero son más caros, suelen ocupar más espacio, requieren más energía y al final, tu hija acaba jugando con las pinzas de tu casa, o con su bebé tipo de toda la vida.
Tenemos a nuestro alcance una cantidad
ingente de información, objetos y servicios de todo tipo. Pero a veces ¿no os sentís más incomunicados que nunca con tantos datos? o ¿no creéis que se pierde un poco el placer de encontrar algún objeto, cuando lo tienes
prácticamente todo al alcance de tu mano?. Y es que pienso que cuando algo se hace masivo en cierta manera pierde un poco de su encanto. Algo del estilo ocurre con la comida
super-elaborada, a veces un simple huevo frito me sabe más rico que el "
supreme de huevos con trozos de carne enlatados de
pin pun pan", o ¿qué me dicen de la cantidad ingente de cosas que se pueden encontrar

para, por ejemplo, un bebé en un supermercado?. Sí, no puedo negar que no sea fantástico tener tantas cosas a tu disposición, pero ahora cuando me voy de viaje tengo que pensar en: la silla de la niña, la trona
portátil, el andador, el biberón de tal, la cuchara de cual, etc, etc y 1) en mi coche ya no entra nada más y 2) Y yo me pregunto y mi madre con 4 hijos ¿Cómo lo hacía cuando nos
íbamos de viaje?. Así que un día se lo pregunté a mi padre y me dijo que mi madre estaba preparada siempre en dos minutos. Y es que creo que tenemos demasiadas cosas, y aunque por supuesto sé que es bueno, realmente pienso que no es todo tan necesario y que cuanto más ligeros vayamos de equipaje mejor. A veces nos complicamos
innecesariamente la vida y simplemente reclamo algo más sencillo, más simple y sobre todo más adaptado a nuestras circunstancias. Por eso mucha gente nostálgica como yo, reivindica el encanto del
vinilo, los antiguos cuentos troquelados de antaño, los cromos con los que solía jugar de pequeña o aquellas películas que utilizaban efectos especiales irrisorios, pero que las hacían tan especiales!.Y es que ni los avances
tecnológicos son para todo el mundo, ni siempre Mas es Mejor.