Todo lo que le contaría y no le contaría a mi Psicoanalista

julio 31, 2011

Fantasías

No sé si mi vida fue corta o larga, porque no se muy bien con que compararla. Lo que si puedo decir es que fue bella e intensa, cada día con nuevos matices y nuevas circunstancias. Nací en la imaginación de alguién y cada vez que me repensaba o imaginaba, yo me sentía creciendo y viva, con una vida plena. Se también que yo proporcionaba un placer intenso a mi creador, ¿por qué, que hay mejor que aquel que se siente orgulloso y feliz de su criatura?

Nací con un gesto, con una mirada y fui creciendo con una conversación, con una cita, unos momentos de intimidad, un beso, un abrazo. Mi madre o mi creadora fue una alumna de la clase de filosofía y yo fui la historia amorosa imaginada con su profesor, así que mi madre fue muy feliz mientras viví. Sin embargo, mi muerte que sería sin duda la realización de su deseo, fue amarga, pues el querido profesor de filosofía no estuvo a la altura de las circunstancias y no le proporcionaba ni el placer ni las experiencias que conmigo imaginaba. Así que al hacerme realidad, al dejar de ser imaginada morí irremediablemente. Y aunque mi muerte siempre proporciona un placer casi inmediato, al suponer la realización real de mi esencia, al final siempre me echan de menos, pues nada hay mas puro y mas ideal que el propio pensamiento del creador. Sin embargo enseguida volví a nacer de nuevo, esta vez con su compañero de trabajo. Y es que yo, como el resto de las fantasías amorosas estamos irremediablemente predestinados a morir en el momento en que nos hacemos reales y a reencarcarnos una y otra vez en una u otra imaginación.

Ubicación:Isolatorweg,Ámsterdam,Países Bajos