Todo lo que le contaría y no le contaría a mi Psicoanalista

octubre 10, 2013

Homenaje a Susana: la vida en rosa


El rosa es un color especial: Llamativo, irreverente, chispeante. Es el color asociados a las niños, a las princesas, a los cuentos, es un color que no deja indiferente, es el color de una realidad paralela llena de príncipes, princesas, amores y fantasía.

No sé si éste era el color preferido de Susana, pero sé que sin duda era el color del cristal con el que siempre veía la vida.

Cuando la ví ya estaba en pleno proceso de quimioterapia asociado a un terrible cáncer que de la nada surgió de forma imprevisible. Su entereza, su ánimo, su manera de tomárselo fue en todo momento tan ejemplar que aunque le habían dicho que no había nada que hacer y que era cuestión de meses, siempre vivió con una positividad increíble, casi irreal todo lo que le estaba pasando. Seguía haciendo proyectos de todo tipo,  viajando y pocas veces oí una palabra de reproche sobre su situación. Bendije el don que Dios le había dado, el don de ver la vida filtrada por el rosa .

Susana: Una de las personas mas bondadosas y buenas que he conocido en la vida, sin ninguna malicia, sin ninguna mala vida, y sin embargo le tocó a ella. Y yo, que a veces desearía que la visión de mi vida se filtrara con colores mas cálidos renegué de su destino absolutamente injusto, y cada día el recuerdo de su situación fue la enseñanza mas ejemplar para valorar la vida.

Su enfermedad se vio acompañada por la inestimable compañía de su madre, de mi tía Mari Carmen. A veces creo que debe ser mayor el sufrimiento de una madre viendo como tu hija se va muriendo poco a poco y día a día en tus manos que la del propio paciente. Mi tía es mucho mas realista y no dispone de ese filtro para verlo todo en positivo, por lo su entereza y su calor se duplicó haciéndole la vida cada vez más fácil a mi prima.

Hoy hace casi  un año que Susana nos dejó. Sé que su magnífico espíritu, su alma, estará en algún lugar del cielo o quizás haya pasado a otro cuerpo, no lo sé,  sólo espero que sea como sea, este cerca de mí, para que su infinita bondad inunde nuestras vidas.


2 comentarios:

María Luisa Acosta Fernández dijo...

tuve el gran privilegio de ser su amiga, no hay un día que pase que no me acuerde de ella. No he conocido a nadie con un alma tan pura.Este último año su presencia ha sido una lección de vida, ni te imaginas la huella que dejastes en mí....mi pequeña, mi niña preciosa, jamas te olvidaré.

Anónimo dijo...

Yo no conoci a Susana pero estoy seguro que tuvo que ser una pasada de persona. Lo mas seguro es que si su mirada hacia el mundo estaba matizada de rosa tambien desperto en el Universo cierto recelo por haberla arraigado a un mundo como el nuestro y por eso quiso que Susana volviese a su lado.